Mandalas en punto de cruz: esquemas, colores y cómo bordar uno

El mandala es uno de esos raros diseños que se vuelven más fáciles cuanto más tiempo los bordas. Te contamos por qué su simetría encaja tan bien en una cuadrícula contada y cómo sacarle partido.

El mandala es uno de esos raros diseños que se vuelven más fáciles de bordar cuanto más tiempo trabajas en ellos. Cada motivo que aprendes en la primera cuña vuelve siete veces más, la lista de colores es corta y la simetría radial que hace que un mandala sea un mandala encaja casi a la perfección en una cuadrícula contada. Por eso los patrones de mandala en punto de cruz ocupan ya una parte tan grande de lo que se borda por puro placer: en la pared parecen intrincados y en las manos resultan relajantes.

Esta guía explica cómo se construyen los esquemas de mandala, cómo elegir uno, cómo bordarlo para que la simetría se mantenga y cómo convertir una ilustración de mandala en tu propio esquema.

Qué tiene de especial un esquema de mandala

Simetría de cuatro y de ocho ejes en una cuadrícula

Un mandala dibujado puede tener cualquier número de pétalos (seis, 12, 16), porque las líneas de un bolígrafo pueden ir en cualquier ángulo. Un esquema de punto de cruz contado no puede. Sus cuadrados están en una cuadrícula, que tiene exactamente cuatro ejes de reflexión que la atraviesan limpiamente: el vertical, el horizontal y las dos diagonales. Eso da a los esquemas de mandala dos familias naturales:

  • La simetría de cuatro ejes refleja sobre los ejes vertical y horizontal. Cada cuadrante es el reflejo de sus vecinos: diseña una cuarta parte y las otras tres salen solas.
  • La simetría de ocho ejes añade las dos diagonales. Cada una de las ocho cuñas de 45 grados es el reflejo de la que tiene al lado: diseña un octavo y el resto sale solo.

La simetría de ocho ejes es la más común de las dos en los esquemas de mandala, porque el reflejo en diagonal no cuesta nada en una cuadrícula: reflejar sobre una diagonal intercambia los números de fila y columna, y cada cuadrado cae sobre otro cuadrado. Un mandala de 12 pétalos, en cambio, hay que aproximarlo: sus pétalos van en pasos de 30 grados que la cuadrícula no puede reproducir, así que algunos salen un cuadrado más anchos que otros.

Algunos esquemas usan simetría rotacional: un molinillo en lugar de un copo de nieve, cada cuña igual a la anterior girada 90 grados. Se bordan igual; solo cambia el truco para comprobar.

Por qué importa el número impar de puntadas

Fíjate en las dimensiones de un esquema de mandala y casi siempre verás un número impar: 99 × 99, 121 × 121, 149 × 149. Es intencionado. En un esquema impar hay un único cuadrado central: en uno de 99 × 99 es la columna 50, fila 50, con 49 cuadrados a cada lado. Los ejes de simetría pasan por el centro de ese cuadrado, así que una línea de un cuadrado de ancho sobre el eje se refleja sobre sí misma y un motivo central puede tener un centro de verdad. En un esquema par, el centro es una intersección de la cuadrícula, la esquina donde se juntan cuatro cuadrados; todo lo que va sobre el eje tiene que tener dos cuadrados de ancho, y el centro suele verse tosco.

Se diseña una sola cuña

Como cada cuña es una copia de la primera, quien diseña suele dibujar solo esa y deja que la simetría complete el resto. En un mandala de ocho ejes de 99 × 99, la cuña es un triángulo de unos 1.275 cuadrados, alrededor del 13 % de los 9.801 del esquema terminado. Todo lo que aprendes en esa primera cuña sirve para las otras siete.

Algunos esquemas publicados imprimen solo un cuadrante con una nota para reflejarlo. Los esquemas de cuadrante son compactos, pero tienes que darles la vuelta mentalmente en tres de los cuatro cuartos; un esquema completo merece las páginas de más.

Cómo elegir un patrón de mandala en punto de cruz

Cuatro decisiones lo cubren casi todo.

Tamaño. Un esquema de 99 × 99 mide unas 7 pulgadas (18 cm) en Aida de 14; uno de 149 × 149, unas 10,5 pulgadas (27 cm). Por encima de 200 cuadrados, un mandala se convierte en un proyecto de meses, y como solo está terminado cuando su anillo exterior está terminado, no hay un punto natural donde parar a medias.

Número de colores. Lo habitual es entre 8 y 15, y más rara vez es mejor. El diseño se lee por sus formas, no por su sombreado, así que un cuarto tono de verde azulado añade cambios de hilo sin añadir detalle visible. Cuántos colores necesita un patrón de punto de cruz lo trata a fondo; en los mandalas, elige la paleta más pequeña que mantenga cada anillo distinto de sus vecinos.

Cobertura total o fondo abierto. Un mandala de cobertura total rellena todos los cuadrados, fondo incluido, y parece un azulejo o una alfombra. Un mandala de fondo abierto deja la tela al descubierto alrededor de los motivos, lo que reduce las puntadas entre un 30 y un 50 % y convierte el color de la tela en parte del diseño.

Contornos en pespunte o solo cruces completas. Algunos esquemas dibujan una línea oscura de pespunte alrededor de cada pétalo y anillo; otros se apoyan en el contraste de color entre cruces completas vecinas. Los esquemas con contorno se ven más nítidos y admiten tonos más cercanos, pero la pasada de pespunte añade entre un 10 y un 20 % al tiempo de bordado. Los de solo cruces completas son más rápidos y van bien con paletas atrevidas.

Algo de lo que no tendrás que preocuparte son los puntos sueltos (confetti): las puntadas aisladas que hacen insufribles los patrones convertidos de fotos. Los puntos sueltos (en inglés) vienen de los degradados y del ruido de la imagen de partida, y un mandala no tiene ninguna de las dos cosas: sus zonas de color son formas planas y delimitadas que se repiten cuatro u ocho veces. Un esquema de mandala bien hecho casi no tiene puntadas aisladas.

Cómo elegir los colores de un mandala

Las paletas de mandala suelen seguir uno de tres enfoques. La guía de teoría del color explica el vocabulario si alguno de estos términos te resulta nuevo.

Las paletas análogas se quedan en una porción de la rueda de color (azules que pasan a verdes azulados y luego a verdes) y dan un mandala tranquilo, acuático. Nada puede desentonar, pero los anillos vecinos pueden fundirse; deja al menos dos pasos de luminosidad entre colores contiguos.

Las paletas complementarias juntan opuestos (naranja frente a azul, violeta frente a amarillo) para el aspecto enérgico que la mayoría imagina. Usa un lado para los motivos y el otro para los acentos; un reparto al 50 % vibra.

Los anillos en degradado llevan un mismo tono de claro en el centro a oscuro en el borde, o al revés. Aquí es donde un esquema de mandala rentabiliza discretamente sus colores: un degradado de seis pasos en un tono más dos acentos son ocho colores y se leen como muchos más.

Los fondos oscuros hacen brillar todo lo demás. Un mandala de cobertura total sobre negro (DMC 310) o azul marino muy oscuro (DMC 939) es el aspecto clásico. La contrapartida es real: el fondo puede suponer 4.000 de las 9.801 puntadas de un esquema de 99 × 99, todas del mismo color, y contar puntadas oscuras bajo una lámpara es lento. La alternativa es un mandala de fondo abierto sobre Aida negra: más rápido, pero vas a querer una luz potente y un rotulador textil de color claro para cuadricular.

Sea cual sea la paleta, compárala con el hilo real y no con los colores de la pantalla. La carta de colores DMC muestra los 489 colores de DMC con sus códigos y nombres, y si tu esquema está escrito para Anchor, las equivalencias de DMC a Anchor te dan la correspondencia.

Tela y tamaño terminado

La zona bordada es el número de puntadas dividido entre la cuenta de la tela: un esquema de 99 cuadrados en tela de 14 (14 cuadrados por pulgada) mide 99 ÷ 14 = 7,1 pulgadas.

EsquemaAida de 11Aida de 14Aida de 16Aida de 18
99 × 999,0 pulg. (23 cm)7,1 pulg. (18 cm)6,2 pulg. (16 cm)5,5 pulg. (14 cm)
149 × 14913,5 pulg. (34 cm)10,6 pulg. (27 cm)9,3 pulg. (24 cm)8,3 pulg. (21 cm)

Añade al menos 3 pulgadas (8 cm) por cada lado para el bastidor y el enmarcado, así que un mandala de 99 × 99 en Aida de 14 pide un corte de 13 × 13 pulgadas (33 × 33 cm). La calculadora de tela lo hace para cualquier esquema y cuenta, y qué es la cuenta de la Aida explica los números si son nuevos para ti.

Aida o etamina. Los mandalas están llenos de bordes en diagonal (puntas de pétalos, rayos, los propios ejes de simetría), y es en las diagonales donde la Aida muestra más sus escalones. La etamina bordada sobre dos hilos da el mismo tamaño terminado con la misma cuenta nominal (una etamina de 28 sobre dos da 14 puntadas por pulgada), pero las diagonales se ven más suaves y los cuartos de punto en las puntas de los pétalos se colocan con mucha más facilidad, porque bordas sobre un hilo de la tela y no en un agujero. La contrapartida es que la etamina cuesta más de contar. Para un primer mandala, la Aida de 14 está bien; para el segundo, prueba la etamina de 28. La guía de la etamina explica el cambio.

Cómo bordar un mandala

Empieza por el centro

Todos los mandalas se bordan del centro hacia fuera. Busca el centro de la tela doblándola por la mitad y luego otra vez por la mitad; el cruce de los dos pliegues es tu punto de partida. En un esquema impar, el cuadrado central queda justo encima de ese cruce; en un esquema par, el centro son los cuatro cuadrados que comparten el cruce.

Borda primero el motivo central y cuenta hacia fuera a partir de él, nunca desde el borde de la tela. Cada anillo se sitúa respecto al centro, así que si el centro se desvía un cuadrado, todo se desvía.

Usa la simetría para comprobar tu trabajo

Esta es la parte que hace a los mandalas más amables que la mayoría de los esquemas. Cada puntada tiene gemelas. Pon el cuadrado central en (0, 0): una puntada en (x, y) tiene un reflejo en (−x, y), otro en (x, −y), otro en (−x, −y) y, en un esquema de ocho ejes, cuatro más en (y, x), (−y, x), (y, −x) y (−y, −x). Si has bordado la punta de un pétalo 23 cuadrados a la derecha del centro, tiene que haber otra 23 a la izquierda, 23 por encima y 23 por debajo.

Así que, después de cada anillo, cuenta desde el centro hasta el mismo punto de referencia en las cuatro direcciones. Si tres lados dicen 23 y uno dice 22, has encontrado un error de cuenta cuando afecta a un anillo y no a cinco. En un mandala rotacional las gemelas están giradas en lugar de reflejadas ((x, y) va con (−y, x), (−x, −y) y (y, −x)), pero la comprobación es la misma.

Anillo a anillo o cuña a cuña

Anillo a anillo significa bordar un anillo del diseño en toda la vuelta antes de pasar al siguiente. Las comprobaciones de simetría son inmediatas y hay menos cambios de hilo cuando cada anillo es de un solo color. El inconveniente es que nada parece terminado hasta que está terminado.

Cuña a cuña significa bordar una porción de 45 grados del centro al borde, y luego la siguiente. Aprendes la cuña una vez y la repites siete veces, y tienes una porción completa muy pronto. El inconveniente es que hay más cambios de hilo y más riesgo de que las cuñas se desalineen, porque cada una se cuenta a partir de su vecina y no desde el centro.

Un término medio en el que acaban muchas bordadoras: anillo a anillo mientras el diseño es pequeño, y cuña a cuña en los anillos exteriores, donde cada anillo tiene cientos de puntadas.

Cuadricular y aparcar agujas

Cuadricular (pasar un hilo que luego se retira cada diez filas y columnas, a juego con las líneas gruesas del esquema) merece la pena en cualquier mandala de más de 100 cuadrados. Como mínimo, cuadricula los dos ejes centrales y las dos diagonales: esas cuatro líneas son el esqueleto del que cuelga cada cuña.

El método de parking (dejar varias agujas enhebradas colgando por delante mientras vas pasando de un color a otro) importa menos en un mandala que en un patrón de foto, porque las zonas de color son largas. Donde sí ayuda es en un anillo en degradado de cuatro o cinco tonos parecidos: una aguja por tono, una sola pasada.

Cuánto se tarda

Un mandala de cobertura total de 99 × 99 tiene 9.801 puntadas. A 100 puntadas por hora, con un 40 % extra para contar, cambiar de hilo y descansar, salen unas 135 horas: tres o cuatro meses de tardes habituales. Una versión de fondo abierto con un 55 % de cobertura tiene unas 5.400 puntadas y se acerca más a las 75 horas. Un mandala de cobertura total de 149 × 149 tiene 22.201 puntadas y es un proyecto de medio año.

Los mandalas suelen quedar en la parte rápida de cualquier estimación, porque las zonas largas de color mantienen la aguja en movimiento. La calculadora de tiempo te da un rango según tu propia velocidad, y cuánto se tarda en hacer un punto de cruz (en inglés) explica ese tiempo extra.

Diseñar o convertir tu propio mandala

Desde una ilustración o un dibujo para colorear

Las ilustraciones de mandalas son casi la imagen ideal para un conversor de foto a punto de cruz. Un dibujo de líneas limpias con rellenos planos no tiene nada de lo que complica las fotografías (ni degradados, ni ruido, ni bordes difusos), así que cada relleno se corresponde con un color de hilo y cada borde con una línea de la cuadrícula casi sin pérdidas. Unos pocos ajustes marcan la diferencia:

  • Fija el número de colores entre 8 y 15. Si lo dejas libre, el conversor gasta colores en los píxeles suavizados de los bordes entre dos rellenos y produce un tono intermedio que nadie quiere bordar. Limitar la paleta devuelve esos bordes a los rellenos.
  • Usa un número impar de puntadas (99, 121 o 149 en lugar de 100, 120 o 150) para que el centro de la imagen caiga en un cuadrado central.
  • Mejor mandalas de cuatro, ocho o 16 pétalos. Un mandala de 12 pétalos se convierte, pero la cuadrícula no puede mantener exactamente una simetría de 30 grados y los pétalos salen algo desiguales.
  • Busca puntadas sueltas donde una línea fina cruzaba un relleno. La limpieza de puntos sueltos elimina la mayoría; las demás se recolorean a mano en un momento.
  • Colorea antes un dibujo de solo líneas. Un dibujo para colorear en negro sobre blanco se convierte en un esquema de contornos a dos colores, que rara vez es lo que quieres.

Una vez convertido, la puntuación FLOW (en inglés) es una buena prueba de lo que tienes. Un mandala debería puntuar alto en fragmentación (cuántas puntadas aisladas hay) y en localidad (lo agrupado que está cada color), porque sus zonas de color son grandes; si no lo hace, el número de colores es demasiado alto o la imagen de partida tenía textura.

Desde cero en el creador de patrones

Dibujar un mandala a mano es el momento en que la simetría deja de ser una propiedad del esquema y se convierte en una herramienta. En el creador de patrones de punto de cruz, las herramientas de pincel, línea y forma comparten un modo de simetría con ajustes de espejo (vertical, horizontal, de cuatro y de ocho direcciones) y de rotación (de dos, cuatro y ocho direcciones). Activa el espejo de ocho direcciones y cada puntada que coloques en una cuña aparecerá en las otras siete al mismo tiempo; la página de la herramienta pincel explica los modos.

Empieza con un lienzo de tamaño impar para que los ejes caigan sobre una columna y una fila centrales, activa las líneas centrales en las opciones de vista y dibuja solo en la cuña entre el eje vertical y la diagonal más cercana. Cualquier cambio posterior (un pétalo más ancho, un anillo recoloreado) se propaga igual.

Para construir a partir de un motivo que ya has dibujado, selecciónalo, cópialo y pégalo, y usa los controles de transformación para reflejarlo en horizontal o en vertical o girarlo 90 grados. Así se montan los mandalas de molinillo a partir de un solo brazo.

Rematar un mandala

Los mandalas son de los pocos diseños de punto de cruz que quedan mejor en un marco redondo que en uno cuadrado. Un bastidor de madera es un remate perfectamente válido: recorta la tela sobrante, cósela o pégala a la parte trasera del aro interior y cuélgalo (el remate en bastidor explica cada paso). Los marcos redondos con un paspartú de abertura algo mayor que el anillo exterior se ven más formales y funcionan igual.

Si lo enmarcas en cuadrado, centra la abertura del paspartú en el cuadrado central del mandala, no en la tela, porque los márgenes no serán iguales después de lavar y bloquear. Cómo enmarcar un punto de cruz (en inglés) trata el cosido, el montaje y la cuestión del cristal.

Lávalo antes de enmarcar y bloquéalo en plano (sujeto con alfileres en escuadra y comprobado con una regla en las dos diagonales) para devolver a su forma una pieza ligeramente torcida. Si buscas ejemplos terminados, en r/CrossStitch (en inglés) se publican cientos de mandalas cada año, y Lord Libidan (en inglés) escribe muy bien sobre enmarcado y elección de tela.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un mandala en punto de cruz?
Un mandala en punto de cruz es un diseño de punto de cruz contado construido alrededor de un cuadrado central con simetría de cuatro o de ocho ejes: cada motivo se repite por reflexión o por rotación alrededor del centro. Los esquemas suelen ser cuadrados y con un número impar de puntadas (99 × 99, 121 × 121, 149 × 149), para que haya un cuadrado central de verdad, y usan una paleta corta de 8 a 15 colores en formas planas y bien delimitadas, sin sombreados fotográficos.
¿Por dónde empiezo a bordar un mandala?
Por el centro, siempre. Dobla la tela por la mitad dos veces y empieza en el cruce de los pliegues; en un esquema impar, ese es el cuadrado central. Avanza hacia fuera anillo a anillo y cuenta cada anillo nuevo desde el centro, no desde el borde de la tela. Después de cada anillo, cuenta desde el centro hasta el mismo punto de referencia en las cuatro direcciones: si tres lados coinciden y uno no, has encontrado un error de cuenta cuando solo afecta a un anillo.
¿Cuántos colores necesita un mandala en punto de cruz?
Lo habitual es entre 8 y 15, y más rara vez es mejor. Un mandala se lee por sus formas, no por su sombreado, así que los tonos extra añaden cambios de hilo sin añadir detalle visible. Un degradado de seis pasos en un mismo tono más dos colores de acento son ocho colores y parecen muchos más. Elige la paleta más pequeña que mantenga cada anillo claramente distinto de los que tiene al lado.
¿Qué tamaño de tela necesito para un esquema de mandala?
Divide el número de puntadas entre la cuenta de la tela y añade al menos 3 pulgadas (8 cm) por cada lado para el bastidor y el enmarcado. Un esquema de 99 × 99 en Aida de 14 da 7,1 pulgadas (18 cm) de bordado, así que corta un trozo de 13 × 13 pulgadas (33 × 33 cm). Un esquema de 149 × 149 en Aida de 14 mide 10,6 pulgadas (27 cm); en Aida de 18, 8,3 pulgadas (21 cm), y cabe en un bastidor de 10 pulgadas. La calculadora de tela lo hace para cualquier esquema y cuenta.
¿Los patrones de mandala son buenos para principiantes?
Sí, con un matiz. La simetría hace que aprendas el esquema una vez y lo repitas, la paleta es corta, casi no hay puntos sueltos y cada error de cuenta aparece como una simetría rota que puedes detectar pronto. El matiz es el tamaño: un mandala solo está terminado cuando el anillo exterior está terminado, así que un primer proyecto debería tener 99 cuadrados o menos. Los esquemas de cobertura total duplican las puntadas de los de fondo abierto.
¿Puedo convertir un mandala para colorear en un patrón de punto de cruz?
Sí, y es una de las mejores imágenes que puede recibir un conversor: los rellenos planos y los bordes limpios se convierten casi sin pérdidas. Colorea antes el dibujo (un dibujo solo de líneas se convierte en un esquema de contornos a dos colores), fija el número de colores entre 8 y 15 para que el conversor no gaste colores en los píxeles suavizados de los bordes, usa un número impar de puntadas como 99 o 149 y revisa el resultado en busca de puntadas sueltas donde las líneas finas cruzaban un relleno.
¿Aida o etamina para mandalas?
Las dos sirven; la etamina queda mejor. Los mandalas están llenos de diagonales (puntas de pétalos, rayos, los propios ejes de simetría), y es en las diagonales donde la Aida muestra más sus escalones. La etamina bordada sobre dos hilos da el mismo tamaño terminado que una Aida de la misma cuenta nominal, pero las puntadas quedan más juntas, las diagonales se ven más suaves y los cuartos de punto en las puntas de los pétalos se colocan con más facilidad. La etamina cuesta más de contar, así que para un primer mandala la Aida de 14 es una buena elección.

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