Cómo rematar un punto de cruz: 8 formas de lucir una pieza terminada

La última puntada no es el final. Así se pasa de «bordado» a «terminado del todo»: la limpieza que necesita toda pieza y ocho formas de lucirla, desde un bastidor de 30 minutos hasta una pieza enmarcada para heredar.

Rematar un punto de cruz se hace en dos fases. Primero viene la limpieza: revisar la pieza contra el esquema, esconder y cortar las colas sueltas, y después lavarla y plancharla boca abajo sobre una toalla. Luego viene el remate propiamente dicho: montar la tela bordada en lo que vaya a ser, ya sea un cuadro enmarcado, un bastidor, un adorno, un cojín o una tarjeta. En inglés, a una pieza que ha pasado por las dos fases se la llama FFO (fully finished object, objeto totalmente terminado), y entre «bordado» y «terminado del todo» es donde mucho trabajo bueno se queda años en un cajón.

No tiene por qué. La mayoría de los remates llevan una tarde o menos, y el adecuado depende sobre todo del tamaño de la pieza y de dónde va a estar.

Formas de rematar comparadas

RemateIdeal paraTiempoDificultadCoste de materialesMargen de tela por lado
Marco (hecho por ti)Piezas medianas o grandes, piezas para heredar1–2 horasMedia$10–408–10 cm
BastidorDiseños pequeños redondos o cuadrados, regalos30–45 minPrincipiante$3–10~5 cm más allá del bastidor
Adorno planoMotivos pequeños, piezas de temporada30–60 minPrincipiante$2–52,5–5 cm
Adorno acolchadoMotivos pequeños con acabado de tienda1–2 horasAlgo de costura$3–82,5–5 cm
CojínPiezas grandes sobre tela resistente2–4 horasAyuda una máquina de coser$15–405 cm + margen de costura
Biscornu y pequeñas laboresParejas de diseños cuadrados pequeños2–3 horasMedia$3–82,5 cm
Tarjeta o punto de libroDiseños diminutos, regalos rápidos15–30 minPrincipiante$2–52,5 cm
Lienzo tensadoDecoración de pared moderna, sin marco1 horaPrincipiante$8–205–8 cm
Parche o prendaBolsos, chaquetas, tela vaquera30–60 minAlgo de costura$2–52,5 cm

Los tiempos suponen una pieza ya lavada y planchada. Una regla aproximada para elegir: si es más grande que tu mano y la quieres en una pared durante décadas, enmárcala. Si es pequeña y la quieres terminada esta noche, ponla en un bastidor o conviértela en un adorno.

Antes de rematar: revisar, limpiar, planchar

Todos los remates empiezan aquí, y saltarse este paso es la razón más habitual de que una pieza terminada se vea un poco rara.

Revisa contra el esquema. Pon la pieza a contraluz en una ventana o sobre una tableta de luz y repásala por secciones comparándola con el patrón. Puntadas olvidadas, una línea de pespunte a medias, un nudo francés que se te pasó: es el último momento en que arreglarlo sale barato. Una pasada rápida con una app de seguimiento o un esquema marcado (en inglés) lo agiliza. Si encuentras un error, la guía de errores explica cómo deshacer sin dañar la tela.

Limpia el revés. Esconde cada cola bajo las puntadas existentes y córtala a ras. Las colas oscuras detrás de una tela clara se transparentan cuando la pieza está montada, y los extremos largos y sueltos se enganchan en todo.

Quita la cuadrícula. Si cuadriculaste la tela (en inglés), saca ahora los hilos hilvanados. Las líneas de rotulador soluble en agua desaparecen al lavar; las de tinta que se borra con calor pueden reaparecer con el frío, así que quítalas lavando en lugar de fiarte de la plancha.

Lava y plancha. El lavado quita la grasa de las manos, las marcas del bastidor y la suciedad que se acumula durante meses de bordado. Agua tibia, una gota de lavavajillas suave, un remojo delicado y enrollar en una toalla: nunca retuerzas. Después plancha boca abajo sobre una toalla gruesa para que las puntadas mantengan el relieve. La sección de lavado de la guía para enmarcar (en inglés) explica los dos pasos en detalle, incluido cómo comprobar que los hilos teñidos a mano no destiñen antes de mojarlos.

Deja que la pieza se seque del todo antes de cualquier remate. Una tela húmeda cerrada en un marco o cosida dentro de un adorno puede criar moho.

Enmarcar

Enmarcar es el remate para las piezas en las que has invertido muchas horas y que quieres que duren. Protege el bordado del polvo, la luz y el roce, y es la única opción que encaja con los diseños grandes.

En resumen: laza la tela sobre un cartón pluma sin ácido (o usa cartón de montaje autoadhesivo para piezas más pequeñas y menos valiosas), elige un marco con fondo suficiente y, si usas cristal, asegúrate de que nunca toque el bordado: unos separadores o un paspartú lo mantienen apartado. Las grapas y el adhesivo en espray dañan la tela para siempre, así que mejor evitarlos.

Hay tanto que hacer bien que tiene su propia guía. Cómo enmarcar un punto de cruz (en inglés) explica el lazado paso a paso, el cartón autoadhesivo, los tipos de cristal, los marcos sin cristal, hacerlo tú frente a un enmarcador profesional y cómo calcular el margen de tela para enmarcar antes de empezar.

Cómo rematar un punto de cruz en un bastidor

El remate en bastidor es el más sencillo que hay, y encaja con el aire moderno de muchos patrones actuales, sobre todo los diseños redondos como un mandala con el tamaño del bastidor.

  1. Elige un bastidor para rematar, no el que usas para bordar. Un bastidor de madera o bambú entre 2,5 y 5 cm (1–2 pulgadas) más grande que el diseño deja aire alrededor del bordado.
  2. Centra la pieza en el bastidor con el tornillo arriba, tensa la tela como un tambor y comprueba que el diseño está recto mirando a lo largo de una fila de puntadas.
  3. Recorta la tela en un círculo de unos 2,5–4 cm (1–1½ pulgadas) más allá del bastidor, por todo el contorno.
  4. Frunce el borde. Haz un hilván alrededor del borde recortado con hilo resistente, tira para que la tela se frunza con limpieza detrás del aro interior y anúdalo.
  5. Tapa el revés. Corta un círculo de fieltro del tamaño del aro interior y cóselo a punto por encima sobre el fruncido, o pégalo al aro interior con pegamento textil. El fieltro oculta el revés del bordado y mantiene la pieza plana.

Los bastidores dejan la tela al descubierto, así que con el tiempo le llegan el polvo y el sol: está bien para una pieza de cocina o una decoración de temporada, no tanto para algo que quieras dejar en herencia. Una pasada de vez en cuando con un cepillo suave la mantiene limpia.

Adornos de punto de cruz

Los adornos son el remate clásico para motivos pequeños, y para esos diseños navideños que el año pasado no llegaron al árbol.

Adorno plano. La versión más rápida. Plancha entretela termoadhesiva en el revés para que no se deshilache, recorta con la forma que quieras dejando unos 2,5 cm de tela alrededor del diseño, pégalo o cóselo a una base de fieltro y añade una cinta para colgarlo. Con unas tijeras de zigzag el borde queda limpio sin coser nada.

Adorno acolchado. La versión que parece comprada en una tienda. Coloca la pieza bordada y una tela de fondo derecho con derecho, cose alrededor del borde a unos pocos hilos de tela del bordado y deja una abertura de 5 cm. Dale la vuelta, rellénalo un poco, cierra la abertura a punto invisible con la cinta para colgar metida dentro y remata la costura con un cordón torcido. El cordón disimula cualquier ondulación de la costura, y por eso casi todo el mundo lo usa.

Los diseños del tamaño de un adorno también quedan bien bordados sobre papel perforado, que se puede recortar pegado al bordado sin que se deshilache en absoluto.

Cojines

Un cojín es la construcción del adorno a mayor escala, con una espalda de solapa o con cremallera para poder sacar el relleno. Cosido a mano es un proyecto de paciencia; con máquina de coser, cosa de una tarde.

Elige la tela pensando en el remate. El Aida es rígido y puede resultar áspero en un cojín en el que te vas a apoyar: el lino y la etamina caen mejor y son más agradables al tacto. Una entretela en el revés del panel bordado evita que la tela se dé de sí al rellenarlo. Como un cojín se toca mucho y de vez en cuando se lava, usa hilos que no destiñan y evita las cuentas y los metalizados, que se enganchan.

Biscornu y otras pequeñas labores

Las pequeñas labores (smalls en inglés) son esos pequeños objetos cosidos (acericos, agujeteros, colgantes para tijeras, pinkeeps) que convierten diseños diminutos en algo útil. También son una buena salida para los motivos pequeños que vienen de regalo con las revistas y los bordados en grupo.

La más conocida es el biscornu, un cojincito relleno de ocho lados hecho con dos cuadrados bordados. Cada cuadrado lleva alrededor un borde de pespunte con el mismo número de puntadas por lado. Se unen desplazados (la esquina de un cuadrado coincide con el punto medio de un lado del otro) cosiendo a punto por encima a través de los bordes de pespunte; luego se rellena y se pasa un botón por el centro de las dos caras para darle su forma hundida. Parece complicado y no lo es: el borde de pespunte hace las medidas por ti.

Un agujetero es el comienzo más sencillo: un rectángulo bordado forrado con tela, doblado por la mitad, con páginas de fieltro dentro para alfileres y agujas.

Tarjetas y puntos de libro

Para los diseños más pequeños, una tarjeta con ventana (una tarjeta de tres paneles con una abertura recortada en la portada) es el remate más rápido de todos. Borda un diseño algo más pequeño que la ventana, céntralo detrás de la abertura con cinta de doble cara y dobla el tercer panel sobre el revés para ocultarlo. Quince minutos y tienes un regalo.

Los puntos de libro quedan mejor en cinta de Aida, una tira de Aida con los bordes ya rematados, de modo que solo hay que hacer el dobladillo o los flecos de los dos extremos. Bordar sobre papel perforado da un punto de libro rígido que no necesita forro.

Las dos son buenas opciones para frases cortas y nombres: la guía de letras (en inglés) tiene consejos de tamaño para textos que deben caber en poco espacio.

Lienzo tensado y tapices de pared

Para un aspecto moderno y sin marco, envuelve la pieza alrededor de un bastidor de lienzo de pintor o de listones: estira la tela de manera uniforme por los bordes y lázala o grápala por detrás al marco de madera. Las grapas van solo en la madera, bien lejos del bordado. Un lienzo tensado se lee en la pared como arte contemporáneo y encaja con diseños gráficos y atrevidos; el pixel art (en inglés) queda especialmente bien así.

Un estandarte o tapiz de pared es la opción más blanda: forra la pieza con tela, haz el dobladillo de los bordes y añade una jareta arriba para pasar una varilla o una rama. Encaja con los dechados y los diseños largos y estrechos que necesitarían un marco a medida caro.

Parches, bolsos y ropa

Hay dos caminos para bordar cosas que vas a llevar puestas o encima.

Bordar y después coser. Borda sobre Aida o etamina, plancha entretela termoadhesiva en el revés, recorta dejando un margen pequeño, dobla los bordes hacia dentro y cose el parche a un bolso, una chaqueta o una prenda vaquera. Bordas en una tela con la que te sientes cómoda o cómodo, y el parche se puede cambiar de sitio si la chaqueta se gasta.

Bordar directamente con cañamazo desechable. El cañamazo desechable (waste canvas) es una cuadrícula temporal que se hilvana sobre una tela que no se puede contar. Bordas a través de las dos capas, luego lo humedeces y sacas los hilos del cañamazo uno a uno, y las puntadas quedan sobre la prenda. Aquí usa una aguja con punta (la guía de tamaños de aguja explica cuál), porque una aguja de tapicería roma no atraviesa una tela de tejido apretado.

Para cualquier cosa que vaya a pasar por la lavadora, usa algodón que no destiña, asegura bien cada cola y lava la prenda del revés en un programa delicado.

Remate profesional

Encargar el remate es habitual y no hay por qué sentirse culpable: mucha gente con experiencia disfruta bordando y detesta coser. Conviene conocer dos tipos de ayuda profesional:

  • Las tiendas de marcos se encargan de enmarcar. Para una pieza mediana, cuenta con entre $80 y $150 aproximadamente, más con cristal de conservación o un paspartú a medida. Pregunta si lazan las labores; si las grapan o las pegan, busca otra tienda.
  • Quienes rematan labores cosen adornos, cojines, pequeñas labores y calcetines navideños. Las cifras orientativas rondan los $25–60 por un adorno y los $75–150 por un cojín, más los materiales. Muchas mercerías rematan en su propio taller o conocen a alguien que lo hace.

Las dos se saturan en otoño. Si la pieza es un regalo de Navidad, intenta entregarla a mediados de octubre como muy tarde. La guía para rematar cañamazo cuenta ese mismo agobio navideño desde el lado del cañamazo, donde quienes rematan son todavía más importantes.

Planifica el remate antes de cortar la tela

El remate decide cuánta tela necesitas, y es lo único que no se puede arreglar después. Antes de cortar:

  • Para enmarcar: 8–10 cm (3–4 pulgadas) por cada lado, para lazar sobre el cartón y para que lo cubra el paspartú.
  • Para bastidor: el diámetro del bastidor más unos 5 cm (2 pulgadas) por cada lado, para que el bastidor sujete la tela y se pueda fruncir detrás.
  • Adornos, pequeñas labores, tarjetas: 2,5–5 cm (1–2 pulgadas) por cada lado.
  • Cojines: 5 cm (2 pulgadas) más el margen de costura.

La calculadora de tela convierte el número de puntadas y la cuenta de la tela en un tamaño terminado y añade por ti el margen para enmarcar. Si diseñas tu propio esquema, el creador de patrones muestra el tamaño terminado a medida que cambias la cuenta de la tela, lo que te ayuda a ajustar un diseño a un bastidor o un marco que ya tengas.

Errores comunes

Cortar la tela demasiado justa. Un margen escaso descarta el marco y complica cualquier otro remate. Ante la duda, deja el margen de enmarcar y recorta después.

Rematar una pieza sin lavar. La grasa de las manos que hoy no ves son las manchas amarillas que verás dentro de cinco años, sobre todo detrás de un cristal.

Poner pegamento por delante. El pegamento va en el fieltro, en los bordes del cartón y en el aro interior del bastidor; nunca en un sitio desde el que pueda calar hasta la superficie bordada.

Cerrar una pieza húmeda. Los marcos y los adornos rellenos atrapan la humedad. Espera a que la tela esté completamente seca.

Dejar una aguja clavada en la tela. Una aguja aparcada en el margen durante semanas puede oxidarse y dejar una mancha que no sale al lavar. Guárdala en un imán para agujas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la forma más fácil de rematar un punto de cruz?
El remate en bastidor. Deja la pieza en un bastidor de madera, recorta la tela a unos 2,5 cm (una pulgada) del borde del bastidor, frúncela hacia atrás con un hilván y tapa el revés con un círculo de fieltro. Se tarda entre 30 y 45 minutos y no necesitas nada más que el bastidor, el fieltro y el hilo.
¿Hay que lavar el punto de cruz antes de rematarlo?
No siempre, pero casi siempre conviene. Meses de manipulación dejan en la tela la grasa de las manos, que con el tiempo amarillea, y el lavado también quita las marcas del bastidor y las líneas de cuadrícula solubles en agua. Comprueba antes que los hilos teñidos a mano no destiñen; el mouliné de DMC y de Anchor no destiñe.
¿Cómo se remata el revés de un punto de cruz?
Esconde cada cola de hilo bajo las puntadas del revés y córtala a ras, para que no se transparente ningún extremo ni se suelte. En bastidores, adornos y parches, tapa el revés con fieltro, tela o entretela termoadhesiva. Para enmarcar, laza la tela sobre un cartón para que el revés quede oculto dentro del marco.
¿Cuánta tela necesito alrededor de un punto de cruz para rematarlo?
Depende del remate: 8–10 cm (3–4 pulgadas) por cada lado para enmarcar, unos 5 cm (2 pulgadas) más allá del borde del bastidor para un remate en bastidor, 2,5–5 cm (1–2 pulgadas) para adornos y pequeñas labores, y 5 cm (2 pulgadas) más el margen de costura para cojines. Ante la duda, deja el margen de enmarcar: siempre se puede recortar, nunca añadir.
¿Se puede planchar el punto de cruz?
Sí, pero apoyando la plancha, no arrastrándola. Pon la pieza boca abajo sobre una toalla gruesa, usa temperatura media con vapor y baja y levanta la plancha en lugar de deslizarla. La toalla mantiene las puntadas en relieve y el planchado quita las arrugas y las marcas del bastidor.
¿Cuánto cuesta que un profesional remate un punto de cruz?
Enmarcar una pieza mediana en una tienda de marcos suele costar entre $80 y $150, más si llevas cristal de conservación o un paspartú a medida. Quienes rematan labores de costura (adornos, cojines, pequeñas labores) cobran aproximadamente entre $25 y $60 por un adorno y entre $75 y $150 por un cojín, más los materiales. Los precios varían según la región y la época del año.

Para saber más

  • Lord Libidan (en inglés): tutoriales detallados de remates, desde bastidores hasta remates más inusuales
  • Peacock & Fig (en inglés): diseños modernos pensados para bastidor y consejos de remate
  • Caterpillar Cross Stitch (en inglés): guías para principiantes, incluido qué hacer cuando terminas
  • Royal School of Needlework (en inglés): consejos de conservación para cuidar las labores terminadas
  • r/CrossStitch (en inglés): busca «FFO» y encontrarás miles de ideas de remate de otras bordadoras

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